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8 min de lectura

Definición de Evaluación formativa

Evaluación que se hace durante el aprendizaje para detectar dificultades y decidir cómo mejorar. Qué dice la LOMLOE y la normativa andaluza, qué instrumentos usa y qué significa para las familias.

En este artículo

¿Qué es la evaluación formativa?

La evaluación formativa es la que se hace mientras el alumnado aprende, con un fin muy concreto: saber cómo va cada estudiante y decidir qué hacer a continuación para que mejore. No sirve para cerrar un expediente, sino para corregir el rumbo a tiempo, tanto del alumno o la alumna como de la propia enseñanza.

Un ejemplo sencillo: a mitad de un tema de fracciones, el profesor o la profesora pide resolver dos ejercicios en un papel antes de salir de clase. Al revisarlos descubre que medio grupo suma los denominadores. Al día siguiente no avanza: dedica diez minutos a ese error. Eso es evaluación formativa.

Origen del concepto y diferencias con otras evaluaciones

Los términos «formativa» y «sumativa» los propuso el investigador Michael Scriven en 1967, en su trabajo The methodology of evaluation. Él hablaba de evaluar programas y currículos: la evaluación formativa servía para mejorar un material mientras se desarrollaba; la sumativa, para juzgarlo una vez terminado.

Benjamin Bloom y sus colaboradores llevaron la idea al aprendizaje del alumnado en 1971, con su manual sobre evaluación formativa y sumativa. En 1998, Paul Black y Dylan Wiliam publicaron una revisión de la investigación sobre la evaluación formativa en el aula y concluyeron que reforzar la información frecuente que recibe el alumnado sobre su aprendizaje produce mejoras sustanciales.

Conviene distinguirla de otros dos tipos de evaluación con los que convive en cualquier aula:

TipoCuándoPara quéEjemplo
DiagnósticaAl empezar un curso o un temaConocer el punto de partidaUna conversación inicial sobre lo que el grupo ya sabe de los volcanes
FormativaDurante el aprendizajeDetectar dificultades y ajustar la enseñanzaRevisar el borrador de una redacción y devolverlo con indicaciones
SumativaAl final de un periodoValorar lo aprendido y calificarLa prueba final de la unidad o la nota de la evaluación

Si os interesa el primer tipo, lo explicamos en la entrada sobre la evaluación diagnóstica al inicio de curso. Lo que diferencia a la formativa no es el instrumento, sino el uso que se hace de la información: si sirve para mejorar mientras aún hay margen, es formativa.

Qué dice la normativa: LOMLOE y Andalucía

Marco estatal

La Ley Orgánica 2/2006 de Educación, en la redacción que le dio la LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020), establece en su artículo 28 que la evaluación en la ESO será «continua, formativa e integradora». El Real Decreto 217/2022, que ordena la ESO, repite esa fórmula en su artículo 15.

Para Primaria, el Real Decreto 157/2022 dice en su artículo 14 que la evaluación será «global, continua y formativa» y pide instrumentos variados y adaptados a las distintas situaciones de aprendizaje. En Educación Infantil, el Real Decreto 95/2022 usa los mismos tres adjetivos y señala la observación directa y sistemática como técnica principal.

Normativa andaluza

En Andalucía, las órdenes de 30 de mayo de 2023 de Primaria y de ESO describen la evaluación como continua, competencial, formativa, integradora, diferenciada y objetiva (y, en Primaria, también global). Añaden que la evaluación formativa debe aportar información para mejorar tanto los procesos como los resultados.

Ambas órdenes indican que el profesorado evaluará preferentemente mediante la observación continuada, con instrumentos como cuestionarios, exposiciones orales, pruebas, escalas de observación, rúbricas o portfolios, y que se fomentarán la autoevaluación y la coevaluación. La Orden de 31 de agosto de 2026 modificó otros artículos de estas órdenes, pero no los que definen este carácter formativo.

Instrumentos y ejemplos de aula

Todos los instrumentos toman como referencia los criterios de evaluación de cada área o materia, que a su vez concretan el desarrollo de las competencias clave. Estos son los más habituales:

  • Observación sistemática. En Infantil, la maestra o el maestro anota en un registro si cada niño o niña ya abrocha su abrigo o pide turno para hablar, y repite la observación semanas después.
  • Lista de cotejo. Una tabla de sí o no. En 3.º de Primaria, antes de entregar un cuento, el alumnado comprueba: ¿tiene título?, ¿hay planteamiento, nudo y desenlace?, ¿empiezo con mayúscula después de cada punto?
  • Rúbrica. Describe varios niveles de logro para cada aspecto. Si en 4.º de ESO el grupo conoce la rúbrica de una exposición oral desde el primer día, sabe qué se espera y puede ensayar con ella.
  • Portafolio. Carpeta, física o digital, con borradores y versiones finales. Comparar el primer texto argumentativo del curso con el último permite ver el progreso real.
  • Autoevaluación y coevaluación. El alumno o la alumna valora su propio trabajo, o el de un compañero o compañera, con criterios claros. Por ejemplo, en parejas: dos cosas que funcionan en el informe del otro y una que mejorar.
  • Preguntas de salida. Dos o tres preguntas breves al final de la clase. No llevan nota: le dicen al profesorado por dónde empezar la sesión siguiente.

Estos instrumentos encajan de forma natural en una situación de aprendizaje, porque el alumnado trabaja durante varias sesiones en un producto que se puede revisar por fases.

Qué hace útil la retroalimentación

La retroalimentación es la información que recibe el alumnado sobre su trabajo. John Hattie y Helen Timperley (2007) revisaron la investigación y concluyeron que es una de las influencias más potentes en el aprendizaje, pero que su efecto puede ser positivo o negativo según cómo se dé. Según su modelo, una retroalimentación eficaz responde a tres preguntas: ¿adónde voy?, ¿cómo voy? y ¿qué hago ahora?

La misma revisión señala que los elogios dirigidos a la persona («qué listo eres») apenas aportan información útil, y recoge estudios en los que los comentarios escritos funcionaron mejor que la nota sola. Comparad dos devoluciones del mismo problema:

  • «Bien, un 6».
  • «El planteamiento es correcto. En el tercer paso mezclas metros y centímetros: pasa todo a la misma unidad y repite el problema 4».

La segunda dice qué está bien, dónde está el fallo y qué hacer después. Además, solo sirve si el alumno o la alumna tiene ocasión de aplicarla.

Qué significa para las familias

El boletín sigue existiendo. En Primaria, la orden andaluza establece que las familias reciban un boletín con calificaciones cualitativas y numéricas: Insuficiente (1 a 4), Suficiente (5), Bien (6), Notable (7 u 8) y Sobresaliente (9 o 10). Podéis ver cómo se construyen las notas en la entrada sobre la calificación escolar.

Pero la parte formativa se ve sobre todo fuera del boletín: en los cuadernos corregidos con comentarios, en los trabajos que vuelven a casa para rehacerse, en las rúbricas y en las tutorías. La misma orden pide que la información a las familias recoja las posibles causas de las dificultades y recomendaciones para mejorar.

Algunas preguntas útiles para la reunión con el tutor o la tutora:

  • ¿Qué criterios de evaluación se están trabajando ahora en las materias que más le cuestan?
  • ¿En qué ha mejorado desde la última evaluación?
  • ¿Qué es lo siguiente que tiene que conseguir y cómo podemos ayudar desde casa?

Errores y confusiones habituales

«Formativa significa sin nota». No. La normativa no separa la evaluación formativa de la calificación. Una rúbrica puede usarse primero para orientar un borrador y después para calificar la versión final. La diferencia está en para qué se usa la información en cada momento.

«Formativa significa hacer más exámenes». Multiplicar las pruebas no mejora nada si los resultados no cambian lo que se hace en clase. Una pregunta de salida que lleva a repasar un error vale más que tres controles sin comentario.

«Formativa y continua son lo mismo». Están relacionadas, pero no son sinónimos. La evaluación continua se refiere a cuándo se evalúa: a lo largo de todo el proceso. La formativa se refiere a para qué: para mejorar.

«Retroalimentar es animar». Un «muy bien» motiva un momento, pero no explica qué repetir ni qué cambiar.

Preguntas frecuentes

¿La evaluación formativa cuenta para la nota?

Puede contar. Las evidencias que se recogen durante el curso sirven para orientar al alumnado y también pueden formar parte de la calificación, según lo que establezcan las programaciones didácticas de cada materia. Lo que no debe faltar es la devolución que permite mejorar.

¿Es obligatoria en los colegios andaluces?

Sí. Los reales decretos de Primaria y ESO la incluyen entre las características de la evaluación, y las órdenes andaluzas de 30 de mayo de 2023, que se aplican en todos los centros de la comunidad que imparten estas etapas (también los concertados), la desarrollan.

¿Y en Bachillerato?

El Real Decreto 243/2022 define la evaluación de Bachillerato como «continua y diferenciada según las distintas materias». No usa la palabra «formativa», pero nada impide usar rúbricas, borradores o retroalimentación para que el alumnado mejore antes de la nota final.

¿Cómo puedo apoyarla desde casa?

Preguntad por los comentarios, no solo por la nota: «¿qué te ha dicho la profesora o el profesor que mejores?». Si vuestros hijos traen un trabajo para rehacer, ayudadles a leer las indicaciones y a aplicarlas, sin hacerlo por ellos.

En resumen

La evaluación formativa consiste en recoger información durante el aprendizaje y usarla para mejorar, tanto lo que hace el alumnado como lo que hace el profesorado. La normativa la recoge expresamente para Infantil, Primaria y ESO. No elimina las notas, pero cambia su papel: antes de calificar, se orienta. Para las familias, la pista más útil está en los comentarios y en las tutorías, no solo en el boletín.

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