
El 8 de septiembre se publicaron los resultados de PISA 2025, y los titulares no se hicieron esperar: peores resultados de la serie, Andalucía por debajo de la media española, la lectura en caída libre. Detrás de esas frases hay un informe de más de cuatrocientas páginas con muchos más matices de los que caben en un titular, y algunos datos que apenas se han comentado.
En este artículo os explicamos qué es PISA, qué resultados han obtenido España y Andalucía, qué ha cambiado desde la edición anterior, qué hipótesis plantea la OCDE para explicar la bajada en comprensión lectora y qué otros datos del informe interesan a las familias. Todas las cifras proceden de las fuentes oficiales: el informe español del Ministerio de Educación, sus tablas de datos y la nota de país de la OCDE para España.
PISA (Programme for International Student Assessment) es una evaluación internacional coordinada por la OCDE que mide las competencias del alumnado de 15 y 16 años al término de la educación obligatoria. No pregunta si el alumnado recuerda un temario, sino si es capaz de aplicar lo que sabe a situaciones de la vida real. En España, esa edad corresponde en la mayoría de los casos a 4.º de ESO.
El estudio se puso en marcha en el año 2000 y hasta ahora se ha realizado cada tres años. A partir de 2025 pasará a hacerse cada cuatro años. En esta edición han participado más de 90 países y economías.
PISA evalúa siempre tres competencias: ciencias, lectura y matemáticas. En cada edición una de ellas es la principal, y en 2025 lo ha sido ciencias. Además, se ha evaluado una competencia innovadora, el aprendizaje en el mundo digital, y España ha participado por primera vez en la evaluación de inglés como lengua extranjera.
En España participaron 956 centros educativos y casi 30.000 estudiantes, con muestra ampliada en todas las comunidades y ciudades autónomas, lo que permite ofrecer resultados propios para cada una de ellas.
Estas son las puntuaciones medias de España en PISA 2025, comparadas con el promedio de los países de la OCDE y con el total de la Unión Europea:
| Competencia | España | Promedio OCDE | Total UE |
|---|---|---|---|
| Ciencias | 477 | 482 | 481 |
| Lectura | 451 | 461 | 459 |
| Matemáticas | 457 | 463 | 463 |
Según la OCDE, el alumnado español obtiene resultados por debajo del promedio de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias. Las diferencias no son enormes en ciencias, pero sí más marcadas en lectura, donde España queda significativamente por debajo de la OCDE y de la UE. En 2022 no había diferencias significativas en lectura entre España y esas referencias internacionales.
La evolución no es igual en las tres competencias, y conviene no meterlas todas en el mismo saco:
Según la nota de país de la OCDE, los resultados de 2025 se sitúan entre los más bajos registrados hasta la fecha en España en las tres materias. Pero no es un fenómeno español: el informe describe un descenso generalizado a nivel internacional, y en el promedio de la OCDE la lectura también cae de forma notable en el último periodo.
Las puntuaciones medias esconden cómo se reparte el alumnado. PISA fija un nivel 2 que se considera el mínimo de competencia para jóvenes de 15 y 16 años, y ahí España sale mejor parada de lo que sugieren las medias:
| Competencia | Alumnado en nivel 2 o superior | Alumnado en niveles altos (5 y 6) |
|---|---|---|
| Ciencias | España 76 % · OCDE 74 % | España 4 % · OCDE 7 % |
| Matemáticas | España 67 % · OCDE 65 % | España 4 % · OCDE 8 % |
| Lectura | España 68 % · OCDE 69 % | España 2 % · OCDE 6 % |
Es decir: España tiene una proporción de alumnado que alcanza el mínimo similar o incluso algo mejor que la media de la OCDE, pero muchos menos estudiantes en los niveles más altos. El propio informe del Ministerio lo resume así: España tiene más éxito en recuperar al alumnado con peor rendimiento que en potenciar al de alto rendimiento.
Hay otro dato en la misma línea. La diferencia de resultados en ciencias entre el alumnado más favorecido y el más desfavorecido socioeconómicamente es de 71 puntos en España, frente a 85 en la OCDE. En términos de equidad, España está en una posición relativamente favorable.
| Competencia | Andalucía | España | Diferencia |
|---|---|---|---|
| Ciencias | 462 | 477 | -15 |
| Lectura | 441 | 451 | -10 |
| Matemáticas | 442 | 457 | -16 |
Andalucía obtiene puntuaciones inferiores a la media de España en las tres competencias. En ciencias, que es la competencia principal de esta edición, la comunidad se sitúa en la parte baja de la clasificación autonómica, en un grupo junto a la Región de Murcia, Canarias, el País Vasco y la Comunitat Valenciana, entre otras.
Conviene tener presente que las estimaciones de cada comunidad tienen un margen de error mayor que el del conjunto de España, porque se basan en una muestra más pequeña. Por eso diferencias de pocos puntos entre comunidades no siempre son estadísticamente relevantes.
En ciencias, al comparar con 2015 (la última edición en que fue la competencia principal), Andalucía es una de las cinco únicas comunidades que no empeoran significativamente sus resultados, junto a Extremadura, Canarias, Cantabria y el Principado de Asturias. En el mismo periodo, la Comunidad Foral de Navarra y la Comunitat Valenciana pierden más de 40 puntos.
En matemáticas, en cambio, la bajada respecto a 2022 es similar a la del conjunto de España: Andalucía pasa de 457 a 442 puntos.
La OCDE ha analizado las posibles causas del descenso en lectura, ya que es una competencia que condiciona el rendimiento en todas las demás. Antes de nada, dos cautelas que el propio informe subraya: son análisis preliminares, y se refieren al conjunto de la OCDE, por lo que no tienen por qué aplicarse igual a cada país. Plantea cuatro niveles de explicación, que se complementan entre sí:
Las tareas en las que más ha caído el acierto son las que utilizan textos largos y exigen evaluar, reflexionar e integrar información de varias fuentes. Las que piden localizar un único dato apenas se han visto afectadas. Además, en el promedio de la OCDE la proporción de «lectores apresurados», que responden rápido y mal, ha pasado del 7 % en 2018 al 12 % en 2025, y el rendimiento cae más en las últimas secciones de la prueba que en las primeras.
Los datos apuntan a aulas más difíciles de gestionar. Según el estudio TALIS de la OCDE, el tiempo de clase que el profesorado de Secundaria dedica a mantener el orden pasó del 13 % en 2018 al 16 % en 2024. El informe aclara que esto no significa que el profesorado sea responsable del descenso: los centros son el escenario donde confluyen muchas presiones.
Los equipos directivos informan de más alumnado con necesidades especiales, más alumnado cuya lengua materna no es la de enseñanza y grupos más heterogéneos. La diversidad no es un problema en sí misma, dice el informe, pero exige una enseñanza más diferenciada.
El alumnado de PISA 2025 nació alrededor de 2009 y ha crecido rodeado de dispositivos, con una lectura digital más breve y fragmentada. El informe recuerda que el disfrute de la lectura ha bajado también entre las madres y los padres, que son un modelo importante en casa. Y apunta a la pandemia: este alumnado tenía 10 u 11 años cuando empezó, justo cuando se pasa de aprender a leer a leer para comprender.
Más allá de las puntuaciones, PISA recoge mucha información a través de cuestionarios al alumnado y a los equipos directivos. Estos son algunos datos de España que recoge la nota de país de la OCDE:
PISA no da recetas para casa, pero los datos del informe apuntan en algunas direcciones claras:
No. PISA se aplica a una muestra representativa de estudiantes de 15 y 16 años y sus resultados se publican de forma agregada, por países y por comunidades autónomas. No sirve para valorar a un alumno concreto ni a un centro concreto.
PISA evalúa por edad, no por curso. En España, el alumnado de 15 y 16 años está en su mayoría en 4.º de ESO, al final de la etapa obligatoria. Si queréis situar la etapa dentro del conjunto del sistema, tenemos una guía sobre la estructura del sistema educativo español.
PISA agrupa en «privados» tanto los centros concertados como los enteramente privados. Sin tener en cuenta nada más, en España su alumnado obtiene 23 puntos más en ciencias. Pero cuando se descuenta el nivel socioeconómico y cultural del alumnado, la diferencia baja a 7 puntos. El propio informe concluye que la titularidad del centro no puede interpretarse por sí sola como la causa del rendimiento.
Porque en esta edición la proporción de estudiantes excluidos de la prueba dentro de los centros subió en Cataluña del 5,6 % al 23,2 %. La OCDE considera que ese nivel de exclusiones probablemente sesga los resultados al alza, por lo que no se presentan por separado. Los datos del conjunto de España sí son comparables.
Hasta ahora PISA se realizaba cada tres años, pero a partir de 2025 pasa a aplicarse cada cuatro años.
PISA 2025 confirma una bajada preocupante, sobre todo en lectura, tanto en España como en buena parte del mundo. Andalucía se sitúa por debajo de la media española, aunque con matices que conviene conocer, como la estabilidad de sus resultados en ciencias desde 2015. Y el informe deja datos esperanzadores: un porcentaje de alumnado que alcanza el mínimo de competencia similar al de la OCDE, una brecha socioeconómica menor y un alumnado que se declara más perseverante que la media.
Más que quedarse con la clasificación, merece la pena fijarse en lo que el informe señala: la lectura sostenida, la atención, la implicación de las familias y la asistencia a clase. Son terrenos en los que el colegio y las familias podemos trabajar juntos. Si queréis consultar las fuentes, podéis descargar el informe español PISA 2025 del Ministerio de Educación y la nota de país de la OCDE para España.